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CASO CLÍNICO Nº 2: Fasciosis Plantar

Os presentamos un nuevo e interesante episodio en nuestra sección de “Casos Clínicos”. Se trata de un caso de fasciosis plantar que tratamos hace unos meses.

Fasciosis Plantar es un proceso degenerativo de las fibras de colágeno que forman la estructura de la fascia plantar; confundida muchas veces con la fascitis plantar, cuyos síntomas son similares, pero en cuyo caso no existe una degeneración de la estructura sino que es un proceso de inflamación aguda de la misma. 

El paciente acude a nuestro Centro aquejado de fuertes dolores en la planta del pie justo por delante del talón. El dolor era muy importante cada vez que apoyaba el pie en el suelo (con una intensidad de 5-6 sobre 10 [*Nota: cuando hablemos de estos números, lo haremos siempre en referencia al dolor, siendo “0” NO DOLOR y “10” el máximo dolor soportado]), y aumentaba en gran medida (8-9 sobre 10) cuando realizaba alguna actividad física, normalmente fútbol sala 2 veces por semana.

En el momento de la primera consulta, el paciente llevaba unos 10 meses sufriendo esta dolencia. Había recibido diversos tratamientos farmacológicos y de fisioterapia sin ser ninguno de ellos efectivo, además de aplicarse crioterapia (frío) local cada vez que realizaba deporte.

Tras haber realizado la exploración inicial, sospechamos que el paciente podía presentar una afectación de la fascia o aponeurosis plantar que, para quien no lo sepa, es un tejido fibroso situado en la planta del pie cuyas funciones son: soportar el peso corporal, mantener el arco plantar (“puente” del pie), amortiguar los impactos a cada paso que damos y participar en la propulsión transmitiendo la fuerza de la parte posterior a la anterior del pie. 

Una vez realizada la exploración física, decidimos hacer una exploración ecográfica de la planta del pie, obteniendo como resultado de toda la exploración que el paciente sufría una importante fasciosis plantar a nivel del cuerpo de la fascia, es decir, la aponeurosis estaba muy engrosada, con regiones en la que las fibras de colágeno estaban completamente desestructuradas, así como también observamos la presencia de pequeños vasos sanguíneos, también llamados neovascularizaciones, que no deberían aparecer en condiciones normales.

A continuación presentamos las imágenes de la exploración ecográfica:

  • LADO SANO

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En esta exploración ecográfica longitudinal del lado sano podemos apreciar la imagen típica de la fascia plantar, estructura longitudinal marcada por bordes blancos paralelos y su interior es grisáceo y homogéneo.

                  

Vemos ahora una exploración transversal, en el que se aprecia un óvalo delimitado por bordes blancos relleno de tejido grisáceo y homogéneo.

  • LADO LESIONADO

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En esta imagen longitudinal se aprecia claramente el importante engrosamiento que presenta la fascia plantar, además de regiones anecoicas (color negro) que indican la desestructuración del colágeno; la aponeurosis ha perdido por completo su imagen característica de bordes paralelos e interior homogéneo.

                      

En esta imagen transversal apreciamos la evidente desestructuración y pérdida de imagen característica, además de varias regiones anecoicas.

En esta imagen de “ECO Doppler” vemos la presencia de un importante vaso sanguíneo en medio de la fascia plantar, que en condiciones normales no debería aparecer.

Conclusión: El paciente sufría una fasciosis plantar, o lo que es lo mismo, una patología crónica degenerativa que afectaba a la estructura de la aponeurosis que justificaba  la importante sintomatología que llevaba padeciendo tanto tiempo.

TRATAMIENTO

    1. Electrólisis Percutánea Músculo- esquelética (EPM)

      Teniendo en cuenta los antecedentes del paciente, en el que habían fracasado otros tratamientos de fisioterapia convencionales, decidimos aplicar Electrólisis Percutánea Musculoesquelética (EPM), (<- Para saber más pincha en el enlace) técnica que consiste en la aplicación de una corriente galvánica de baja intensidad a través de una aguja de acupuntura que se debe introducir SIEMPRE ECOGUIADA para garantizar que se llega a la región lesionada con la punta de la aguja. Una vez colocados en la zona diana, realizamos varias descargas de corriente galvánica intentando abarcar la mayor parte del territorio afectado.

      El efecto que pretendemos conseguir mediante la aplicación de EPM es inducir una “ablación electroquímica” del tejido degenerado, o dicho de otro modo, provocar un proceso micro-inflamatorio en el tejido con el objetivo de inducir una regeneración de la zona lesionada.

       

    2. Láser de Alta Potencia

      En la misma sesión, tras la EPM, aplicamos tratamiento en la fascia plantar con el “Láser de Alta Potencia Rainbow Drops(<- Para saber más pincha en el enlace) , terapia cuya finalidad fue estimular de forma más intensiva los procesos de regeneración del tejido que trabajamos.

    3. Ejercicio terapéutico

      Tras 48 horas de reposo relativo post-tratamiento, el paciente comenzó con una serie de ejercicios para fortalecer la musculatura de la región posterior de la pierna y de la planta del pie. Asimismo, el paciente pudo seguir con su actividad laboral y deportiva normal, sin más limitación que la que provocaron las molestias sufridas.

Pasados 7 días revaluamos y se comprobó que la evolución a nivel síntomatico había sido muy buena, su nivel de dolor post-ejercicio había bajado de un 8-9 a un 6 sobre 10, no pudiendo objetivarse cambios a nivel ecográfico.

Realizamos la misma intervención de fisioterapia y citamos de nuevo a los 7 días.

Previo a la tercera sesión, la intensidad del dolor había bajado a un 3 sobre 10, y ya se apreciaban cambios a nivel ecográfico: Disminución del engrosamiento de la fascia y desaparición de las neovascularizaciones patológicas que presentaba.

Repetimos ciclo de tratamiento y citamos para 2 semanas más tarde. En esa ocasión, los cambios fueron poco significativos tanto a nivel del dolor como del propio tratamiento. La siguiente cita se programa en 3 semanas para dar tiempo a los procesos biológicos de regeneración.

En la quinta sesión la mejoría que manifestó el paciente ya fue muy evidente: apenas notaba dolor en su vida diaria más allá de molestias puntuales en contadas ocasiones, y después de jugar al fútbol sala su dolor era prácticamente nulo (1 sobre 10 aprox.). A nivel ecográfico no había presencia de vascularizaciones, la fascia estaba menos engrosada y la estructura interna ya no presentaba evidentes regiones anecoicas.

El proceso regenerativo evolucionó de manera satisfactoria, llegando a la regeneración de la fascia casi por completo, con lo que se decidió dar el alta con la única indicación de seguir realizando los ejercicios pautados de manera regular, en especial como calentamiento previo a la práctica deportiva.

Dos años después de la primera sesión, el paciente acudió de nuevo a nuestro Centro para tratarse por otra lesión diferente a la que nos ocupa, y nos afirmó que no había vuelto a sentir molestias de ningún tipo. Le pedimos permiso para realizar una revisión ecográfica de la fascia tratada y como una imagen vale más que mil palabras, aquí os mostramos la imagen obtenida en la primera sesión y la que obtuvimos 2 años después.

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