¿Necesito Ir a Un Psicólogo?

“¿Necesito ir a un psicólogo?”  Ésta es una pregunta que probablemente muchos de nosotros nos hayamos planteado en algún momento de nuestra vida.

La forma de gestionar el tiempo, las obligaciones, cómo disfrutamos del ocio, las preocupaciones laborales, la inestabilidad económica, un problema de salud… son situaciones que en un momento dado pueden provocar en nosotros un desequilibrio psicológico.

Desde que somos niños nos instruyen para que aprendamos a ser autónomos en la satisfacción de nuestras necesidades básicas, pero existe un importante vacío en lo relacionado con la gestión de nuestras emociones, la regulación del comportamiento, el autocontrol, el manejo de situaciones que son fuente de ansiedad, las habilidades sociales… Y si a todo ello le sumamos el estigma que todavía hoy supone “acudir a un psicólogo” esto nos conduce en muchos casos a una intervención de “urgencia” que requiere soluciones “inmediatas”. También viene a cuento recordar que estamos en la era de la “sobremedicación” de los desórdenes psicológicos como si de una anomalía cerebral se tratasen.  Preferimos pensar (o tal vez nos están educando para ello) que nuestros problemas psicológicos o los de nuestros hijos responden a una alteración en el funcionamiento de la química cerebral, a plantearnos que probablemente estemos haciendo algo mal en nuestra interacción diaria con el mundo que nos rodea o a la hora de resolver problemas.

¿Tenemos tantos niños hiperactivos o con déficit atencional medicados porque las sustancias químicas de sus cerebros se producen en cantidades anormales como “sugieren” ciertas investigaciones y “afirman” las farmacéuticas, o se ha creado un problema después de haber inventado previamente una solución interesada?

La forma de resolver muchos de estos interrogantes puede ser que comience con un ejercicio de reflexión. Pongamos un ejemplo ficticio:

Sabemos que el uso excesivo de  dispositivos móviles puede ocasionar problemas visuales. Imaginemos que en pocos años aparece la pastilla que previene estas alteraciones, y que llegado ese momento ya tenemos asumido que es normal pasar todos los días al menos cuatro horas “de ocio” frente a la pantalla de nuestro móvil. ¿Qué haríamos llegado este momento si además nos interesa que la solución sea rápida y eficaz?

Gestionar adecuadamente nuestro tiempo, planificar las actividades diarias, saber establecer correctamente cuales son nuestras prioridades son algunas de las tareas que se realizan en la consulta del psicólogo. Así mismo rescatar la importancia de palabras como “esfuerzo”, “motivación” y “compromiso” son el punto de partida a la solución de desajustes psicológicos que poco tienen que ver con un déficit orgánico-cerebral.

 

Tamara Samartino Cifuentes

Psicóloga y Neuropsicóloga

(Conoce más sobre Tamara Samartino pinchando aquí)

 

 

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